lunes, 10 de diciembre de 2012


Hace mucho tiempo existio en un planeta muy lejano un árbol, este árbol era único y especial. Su único defecto era el hecho de que nunca pasaba la estación. Siempre tenia las mismas hojas. Ni caian, ni crecían. Siempre era el mismo, disfrutaba de su sol. Del agua. Su sabia lo hacia sentirse vivo. Para el era normal ser estatico, estar solo. Se consideraba desdichado a su vez solo deseaba exitinguirse.

Era un árbol con dudas existenciales. Que ironico.

Deseaba la muerte tanto como se aferraba a la vida. Una noche al admirar las estrellas, sintió celos; las vio a todas juntas complementándose una con la otra. Se propuso buscar su felicidad, decidio que solo moriría cuando encontrara compañia. Si no estaría encandenado cada dia a su propio miedo, su oscuridad, su tristeza.

¿Pero como iba a moverse un árbol muerto en vida?

Muy fácil, buscaría ayuda en el viento, gritaría al cielo, murmuraría amor a la tierra. Se llenaría por completo de vida. Debia dejar caer sus ramas secas. Todo el dolor, el egoísmo aunque eso significara ser igual a todos los arboles de otros planetas.

Sus raíces fueron cortadas. No pertenecia a ningún lugar.

Pero nunca fue feliz.

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